• El 85,7% de las subestaciones españolas están completamente saturadas y la red ha perdido cerca de 2,8 GW en dos meses, según el último análisis del Foro Industria y Energía y Opina 360.

  • La disponibilidad de acceso a la red se consolida como un elemento clave de la planificación industrial, con capacidad para redibujar la geografía de la inversión y condicionar la competitividad de los territorios.

  • No toda la capacidad disponible se traduce en oportunidad real: factores técnicos y de localización limitan el uso efectivo de la red.

  • La saturación avanza a un ritmo superior al de cualquier reposición, incluso en regiones que hasta ahora funcionaban como válvulas de escape.

16 de enero de 2026

El 85,7% de las subestaciones españolas se encuentran ya completamente saturadas. Según el último análisis del Foro Industria y Energía (FIE) y Opina 360, el sistema eléctrico ha perdido cerca de 2,8 GW de capacidad disponible en apenas dos meses, dejando a gran parte del territorio nacional sin margen técnico para nuevos proyectos.

Desde el pasado mes de octubre, el Foro Industria y Energía (FIE), en colaboración con Opina 360, viene analizando de forma periódica el mapa de capacidad de acceso de las subestaciones eléctricas en España con un objetivo claro: ofrecer una radiografía actualizada de la red de distribución que permita comprender hasta qué punto la infraestructura eléctrica está condicionando -o directamente limitando- el despliegue industrial en el contexto de la transición energética.

En esta nueva actualización, referida al 1 de diciembre de 2025, el estudio ha ampliado su alcance hasta las 6.108 subestaciones (frente a las 6.023 analizadas en octubre) pertenecientes a las 29 mayores distribuidoras del país y que agrupan el 97% de los puntos de suministro. El resultado es una red cada vez más tensionada. El índice de saturación ha pasado del 82,4% al 85,7%, lo que supone que 5.235 subestaciones carecen ya de capacidad disponible. En términos de potencia, la caída es igualmente significativa: de los algo más de 10 GW disponibles en octubre, el sistema dispone ahora de 7.363,2 MW. Esta pérdida de más de 2,7 GW de capacidad disponible en dos meses evidencia que la demanda de electrificación y los nuevos proyectos industriales están consumiendo la red a una velocidad muy superior a la de su refuerzo.

Más allá de la cifra agregada, el nuevo análisis del Foro Industria y Energía y Opina 360 dibuja un escenario de “estrés” creciente en el acceso a la red, en el que el margen de maniobra se estrecha y la capacidad de conexión se convierte en un factor cada vez más determinante para la planificación industrial. En este contexto, la transición energética en España no se juega únicamente en la incorporación de nueva generación renovable, sino, de forma creciente, en la capacidad de la red para absorber y entregar esa energía allí donde la industria la necesita.

8 provincias al 100% de saturación y tres regiones al borde del colapso

El análisis territorial del mapa de capacidad por subestaciones confirma un patrón cada vez más marcado de saturación estructural en amplias zonas del país, especialmente en el norte y el centro peninsular. El País Vasco se mantiene como la comunidad autónoma con mayor nivel de saturación, alcanzando el 99,8%, seguido muy de cerca por Navarra y La Rioja, ambas con índices del 99,2%.

Cuando se observa provincia a provincia, se confirma que la saturación no es uniforme y que algunas regiones han alcanzado niveles máximos. Ocho provincias presentan ya una saturación del 100%, sin capacidad disponible en ninguna de sus subestaciones: Almería, Málaga, Zaragoza, Albacete, Guadalajara, Salamanca, Álava y Vizcaya. En estos territorios, la implantación de nuevos proyectos industriales eléctricos se enfrenta a una limitación puramente técnica, al margen de otros factores habitualmente determinantes como el suelo, la fiscalidad o el marco regulatorio.

El contraste con las pocas áreas que aún conservan margen es notable. De las 50 provincias analizadas, solo seis mantienen más del 50% de sus subestaciones con capacidad disponible: Islas Baleares (50%), Ourense (52,2%), Pontevedra (58,3%), Las Palmas (59,3%), Asturias (63,7%) y Lugo (78,9%). Incluso en estos casos, como exploraremos, los datos requieren una lectura prudente, ya que parte de la capacidad disponible está sujeta a condicionantes técnicos adicionales o a revisiones futuras por parte de las distribuidoras.

Este mapa territorial no solo refleja un problema de saturación, sino un desplazamiento progresivo de la oportunidad industrial hacia enclaves muy concretos, donde todavía existe margen de demanda eléctrica. Tal y como viene señalando el Foro Industria y Energía, la disponibilidad de acceso a la red se consolida así como un elemento clave de la planificación industrial, con capacidad para redibujar la geografía de la inversión y condicionar la competitividad de los territorios.

El espejismo de los datos: por qué la capacidad no siempre es oportunidad

Aunque la mayor parte de España se enfrenta a una red eléctrica altamente saturada, algunas comunidades y provincias todavía conservan cierto margen para nuevos proyectos. Sin embargo, estos datos requieren matices: la disponibilidad no siempre se traduce en capacidad efectiva para la industria.

En términos de megavatios disponibles, Galicia lidera el ranking autonómico con 1.720,8 MW, seguida de Catalunya (1.024 MW) y Andalucía (870,5 MW). A nivel provincial, destacan Lugo (1.273,4 MW), Barcelona (801,3 MW) y Asturias (698,2 MW).

No obstante, estos números esconden matices importantes. En Lugo, parte de la capacidad disponible está condicionada por la actualización del nudo de Boimente 400, un punto crítico de la red de transporte que regula la potencia que puede llegar a determinadas subestaciones de la provincia. Hasta que se actualice el valor de referencia de este nudo, no se puede garantizar que la capacidad teórica de Lugo esté realmente disponible para nuevos proyectos industriales.

En Barcelona, aunque la ciudad presenta 801 MW de capacidad aparente y un 70,7% de saturación, gran parte de esta capacidad se encuentra en zonas urbanas históricas, diseñadas para fábricas que ya no existen, como Damm o la España Industrial. Como destacó Albert Concepción, presidente del Foro Industria y Energía, en la jornada “Claves para la seguridad de suministro en Cataluña” organizada por Foment del Treball, existe un desajuste evidente entre la oferta de conexión y la demanda industrial actual, concentrada en polígonos periféricos con mayores dificultades de acceso.

Este desajuste geográfico demuestra que la cantidad de megavatios disponibles no siempre equivale a oportunidad real para la industria. La red española, en muchos casos, sigue respondiendo a la lógica industrial del siglo XX, mientras que la industria actual requiere flexibilidad, distribución estratégica y planificación de red alineada con la localización de la actividad productiva.

Saturación imparable: casi todas las comunidades pierden capacidad disponible

Lo que más preocupa de los últimos datos es la velocidad con la que se agota la capacidad de la red, una saturación que avanza a un ritmo superior al de cualquier refuerzo o reposición. Incluso territorios que hasta ahora funcionaban como válvulas de escape están viendo cómo su margen se reduce con rapidez. La comparación con octubre evidencia un incremento generalizado de la saturación y una pérdida significativa de megavatios disponibles.

Regiones como Asturias, Baleares, Canarias y Castilla-La Mancha han registrado subidas notables en su nivel de saturación en apenas dos meses: Asturias del 26,1% al 36,3%, Baleares del 38,6% al 50% y Canarias del 32,6% al 60,9%. Castilla-La Mancha, por su parte, ha pasado del 85,3% al 93,4%. Al mismo tiempo, todas las comunidades han perdido capacidad disponible, salvo Extremadura (+2,2 MW) y Galicia (+54,6 MW), ambos incrementos modestos frente a la caída general. Las mayores pérdidas absolutas se concentran en Andalucía (-680,9 MW), Madrid (-455,1 MW) y Comunidad Valenciana (-326,5 MW).

Entre las excepciones, Galicia mantiene el mayor margen absoluto con 1.720,8 MW, seguida de Catalunya (1.024 MW) y Andalucía (870,5 MW). Sin embargo, como ya hemos visto en la sección anterior, la disponibilidad interna no es homogénea y su capacidad efectiva puede verse limitada por factores técnicos y de localización, como muestran los casos de Lugo y Barcelona.

Las implicaciones para la industria: del «dónde me instalo» al «dónde puedo instalarme»

Los datos de diciembre confirman un cambio de paradigma: la disponibilidad eléctrica ha dejado de ser un servicio básico para convertirse en un factor excluyente de la inversión. Hoy, la pregunta para una empresa no es «¿dónde me conviene instalarme?», sino «¿dónde puedo conectarme?». Con casi el 86% de las subestaciones saturadas y una pérdida de casi 3 GW de capacidad en solo dos meses, España se enfrenta a una limitación estructural que amenaza con congelar el mapa industrial. La competitividad ya no se mide solo por el talento o la logística, sino por la existencia de «enchufes» reales en nodos con sentido económico.

Esta aceleración en la saturación es una advertencia sobre la urgencia de una planificación estratégica adaptada al siglo XXI. Si la red sigue respondiendo a una geografía industrial del pasado, la ventana de oportunidad para la reindustrialización verde se cerrará antes de lo previsto por pura asfixia técnica. El mapa interactivo actualizado con los datos de diciembre, elaborado por el FIE y Opina 360, se consolida como una herramienta crítica para que empresas y administraciones naveguen en un escenario donde la gestión energética ya no es una opción de eficiencia, sino la condición sine qua non para el desarrollo industrial.