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El 31% de la energía consumida por la industria española tiene origen renovable.
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2024 marca un récord histórico en el porcentaje de energías renovables consumidas por la industria española, aunque el avance se debe principalmente a la composición del mix de generación eléctrica y no a soluciones directas implementadas por el sector.
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El consumo total de energía por parte de la industria ha aumentado un 1,5% respecto a 2023, alcanzando 19 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep).
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El consumo de electricidad permanece estancado en el 30,7% del mix energético industrial, una cifra que pone de manifiesto la ausencia de avances en la electrificación del sector.
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“2024 puede considerarse un año perdido para la descarbonización de la industria”, Albert Concepción, presidente del FIE.
9 de enero de 2026
El año 2024 ha traído consigo un nuevo récord histórico en el porcentaje de energías renovables consumidas por la industria española: el 31% de la energía utilizada por el sector industrial tiene ya origen renovable, según el análisis realizado por Opina 360 y el Foro Industria y Energía (FIE) basado en datos del MITECO. Sin embargo, detrás de esta cifra aparentemente positiva se esconde una realidad preocupante la industria española no está avanzando de manera activa en su propia descarbonización.
Un avance que no es lo que parece
El incremento de 1,1 puntos respecto a los datos de 2023 podría interpretarse como una buena noticia. Y lo sería, si ese aumento se debiera a decisiones estratégicas tomadas por el propio sector industrial. Pero la realidad es bien distinta: la mejora en el porcentaje de renovables no proviene de un mayor consumo directo de estas energías por parte de la industria, sino exclusivamente de la mayor aportación de las fuentes renovables a la generación eléctrica.
Los datos son contundentes. Mientras que el peso de la energía de origen renovable ha crecido hasta el 31%, el consumo directo de renovables y residuos por parte de la industria ha descendido un 2,9%. Al mismo tiempo, el consumo de gas natural ha aumentado un 4,2% respecto al año anterior. El consumo total de energía por parte de la industria se ha incrementado un 1,5% respecto a 2023, alcanzando los 19 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Mtep), cifras similares a las de 2022 , y que suponen una recuperación desde el mínimo histórico registrado en 2023 (18,5 Mtep). Sin embargo, esta recuperación del consumo no se ha traducido en una transformación del modelo energético industrial.
La electrificación que nunca llega
Para Juan Francisco Caro, director de Opina 360, «el hecho de que la electricidad siga estacada en un 30,7 % del mix energético industrial es un dato muy relevante, porque indica que no se está produciendo ningún avance sustancial en la electrificación de procesos industriales».
Este estancamiento evidencia que la industria española no está avanzando en la electrificación de sus procesos, una de las vías fundamentales para la descarbonización. Existen procesos industriales de difícil electrificación, es cierto, pero incluso en aquellos sectores donde la electrificación es técnicamente viable, no se están produciendo avances significativos.
Los objetivos del PNIEC: cada vez más lejanos
Las cifras de consumo energético de la industria en 2024 obligan a plantearse seriamente si los objetivos establecidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) son alcanzables con la trayectoria actual. El PNIEC contempla alcanzar el 81 % de generación eléctrica renovable, que cubra el 48 % del consumo final de energía, reducir las emisiones un 32 % respecto a 1990 y mejorar la eficiencia energética un 43 %.
Con un avance de apenas 1,1 puntos porcentuales en la penetración de renovables en la industria durante 2024, y sin progreso alguno en la electrificación, resulta difícil imaginar cómo se podrán alcanzar estos objetivos en los plazos establecidos. No se trata solo de un problema técnico; los obstáculos administrativos y la incertidumbre regulatoria están jugando un papel determinante en esta parálisis.
Como explicó Albert Concepción, presidente del Foro Industria y Energía, durante la jornada «Claves para la seguridad de suministro en Cataluña: redes eléctricas y energía nuclear» organizada por Foment del Treball, la incertidumbre constante que pesa sobre la industria ha generado que algunas grandes empresas hayan tenido que renunciar a los fondos PERTE a pesar de haber realizado importantes avances en procesos de electrificación en industrias en las que esta transformación es particularmente compleja.
La necesidad de una imagen real
Es precisamente por situaciones como esta que iniciativas como el Foro Industria y Energía resultan fundamentales. No se trata de adoptar una postura crítica por el mero hecho de serlo, sino de proporcionar un análisis riguroso que permita identificar los problemas reales y buscar soluciones efectivas. Para avanzar en la descarbonización de la industria necesitamos partir de una imagen precisa de la situación, sin espejismos estadísticos ni autocomplacencia.
Por su parte, Albert Concepción, presidente del Foro Industria y Energía, considera que estos datos reflejan una «parálisis preocupante» en la gestión energética activa de la industria: «La industria española está dejando que otros gestionen su transición energética, en lugar de ser protagonista activa de su propia descarbonización depende totalmente del mix eléctrico y de un proceso de electrificación que no va tan rápido como estaba previsto. 2024 puede considerarse un año perdido para la descarbonización de la industria”.
Según Isabel Núñez, responsable del área institucional del FIE y directora del análisis, “este estudio pretende aportar una imagen real del origen de la energía que está consumiendo la industria española y en el que no se debe olvidar que no toda la energía eléctrica que se consume en la industria es de origen renovable y que el gas natural, por ejemplo, tiene una participación muy importante en el mix eléctrico”
Los datos de 2024 nos ofrecen dos conclusiones principales que no podemos ignorar. Primera: el camino hacia las renovables en la industria está estancado y condicionado exclusivamente por factores externos, principalmente la evolución del mix eléctrico. Segunda: la electrificación de procesos industriales, una de las palancas fundamentales para la descarbonización, simplemente no está avanzando.
Un año perdido
Si hay que hacer un balance honesto de 2024 en términos de descarbonización industrial, la conclusión es clara: ha sido un año perdido. El récord del 31% de energías renovables es un dato estadístico favorable, pero no refleja ningún avance real en la gestión energética de la industria. No se han implementado soluciones propias, no ha habido progreso en la electrificación, y el consumo de combustibles fósiles como el gas natural ha aumentado.
La industria española necesita tomar el protagonismo en su propia transición energética. Pero nada de esto será posible sin un marco regulatorio estable que ofrezca certidumbre a las inversiones y sin una agilización de los procesos administrativos que actualmente están lastrando incluso a las empresas más comprometidas con la descarbonización.
Los números no mienten: a este ritmo, los objetivos del PNIEC quedarán muy lejos de cumplirse. Es momento de dejar atrás los espejismos estadísticos y afrontar la realidad: sin un cambio de rumbo significativo, la descarbonización industrial seguirá siendo una asignatura pendiente.